Irán lanza mortífera ofensiva con misiles contra Israel: ocho víctimas, incluida una niña
El conflicto entre Irán e Israel escaló este jueves a niveles sin precedentes, marcando un punto de inflexión en la ya tensa dinámica geopolítica de Oriente Medio. Según reportes de la agencia *Agence France-Presse*, una lluvia de misiles iraníes impactó en el corazón de Israel, dejando un saldo trágico: seis personas muertas y más de veinte heridas, en lo que representa la fase más violenta de la confrontación directa entre Teherán y Jerusalén. La ofensiva ocurrió apenas 24 horas después del asesinato del ayatolá Ali Khamenei, líder supremo de Irán, en una operación conjunta atribuida a Estados Unidos e Israel, un hecho que ha sacudido los cimientos del equilibrio de poder en la región.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, no tardó en responder con un discurso cargado de furia y determinación. En un mensaje transmitido por la televisión estatal, calificó el asesinato de Khamenei como una “declaración de guerra contra los musulmanes” y aseguró que vengar su muerte es “un deber sagrado y un derecho legítimo” de la República Islámica. Sus palabras resonaron con un tono de advertencia: “No nos quedaremos de brazos cruzados. La respuesta será contundente y definitiva”. Por su parte, Ali Larijani, jefe de seguridad iraní, elevó aún más la tensión al prometer ataques contra Estados Unidos e Israel “con una fuerza que jamás han conocido”, una amenaza que ha encendido las alarmas en las capitales occidentales.
En Israel, el caos se apoderó de las calles tras el impacto de un misil balístico iraní en la ciudad de Beit Shemesh, ubicada en el Distrito de Jerusalén. El servicio de ambulancias *Magen David Adom* reportó que sus equipos atendieron a más de veinte heridos, entre ellos una niña de diez años en estado grave. Dos personas quedaron atrapadas entre los escombros, mientras las autoridades confirmaban daños estructurales en múltiples puntos del país. Las sirenas antiaéreas resonaron durante casi quince minutos ininterrumpidos, cubriendo un área que se extendió desde Nahariya, en el norte, hasta Ashdod, en el sur, e incluyendo ciudades clave como Tel Aviv, Jerusalén, Beersheba y los Altos del Golán. El Comando del Frente Nacional ordenó a los residentes del centro de Israel permanecer cerca de los refugios, mientras que en algunas zonas de Jerusalén se decretó el confinamiento en espacios protegidos hasta nuevo aviso.
En Ashkelón, fragmentos de interceptores cayeron sin dejar víctimas, pero la tensión se mantuvo en niveles críticos. Un dron, presuntamente iraní, fue detectado en la zona de Jerusalén y el Mar Muerto, siendo interceptado tras más de diez minutos de persecución aérea. Mientras tanto, Irán no limitó sus ataques a Israel: por segundo día consecutivo, lanzó misiles contra objetivos en Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irak, una escalada que ha puesto en jaque la estabilidad de toda la región. En Jerusalén, las sirenas volvieron a sonar ante nuevos lanzamientos, mientras en Karachi, Pakistán, al menos ocho personas perdieron la vida en medio de protestas y enfrentamientos vinculados al conflicto.
Este nuevo capítulo en la guerra entre Irán e Israel no solo amenaza con desestabilizar Oriente Medio, sino que también plantea un escenario de incertidumbre global. Con Teherán prometiendo una represalia “más feroz de la historia” y Washington respaldando a su aliado israelí, el mundo observa con preocupación cómo se desdibujan los límites de un conflicto que, hasta hace poco, parecía contenido. Lo que comenzó como una serie de ataques selectivos y operaciones encubiertas ha derivado en una confrontación abierta, donde cada movimiento podría desencadenar consecuencias impredecibles. La pregunta ahora es si las potencias involucradas lograrán contener el fuego antes de que se convierta en un incendio regional.
